Caja Laboral
Un jugador temido por los tableros. Su sola presencia intimida a los aros que se doblegan de miedo, que sienten el pánico de ser machados de un solo salto.
Siempre ocurre lo mismo, Tiago Splitter surca los aires, se sitúa a la altura del hierro y antes de colgarse le susurra el destino que le espera, preparándolo para lo que va a acontecer. Le cuenta que en milésimas de segundo, sus poderosas manos van a marcarle un recuerdo imborrable.
Dicho y hecho: el aro, herido de muerte, nos muestra que Splitter ha pasado por allí, que Splitter es ¡el señor de los aros!




