La fría Ucrania es una tierra que forja fuertes caracteres, hombres duros. Entre ellos, uno decidió cruzar los Cárpatos e ir a probar suerte a un lugar llamado Manresa. Allí demostró lo que aprendió cuando le enseñaron a cazar. Una presa no se escapa, es el cazador quien la deja escapar.
Cuando tiene entre ceja y ceja su objetivo, sólo debe esperar, respirar hondo, sentir sus pulsaciones, notar como la sangre hierve en su cuerpo hasta el punto de perder el control. En ese momento, cuando el calor empieza a quemarle el alma, una gélida sensación recorre su cuerpo. Así es como Sergiy Gladyr enchufa los triples, con una fría mente que controla su cuerpo.




