Ayuda en Acción Fuenlabrada
Como si fuera una de esas estatuas de tiempos remotos, doscientos ocho centímetros se alzan en la cancha para imponer a los enemigos. Sus manos, construidas con un material inquebrantable, convierten el balón en una insignificante y ridícula canica. Su penetrante y oscura voz consigue hipnotizar a cualquiera. Su cuerpo está hecho de un material indestructible.
En el momento de jugar, se desata la furia que lleva dentro, la fuerza de 100 búfalos desbocados se libera en su interior. Esteban Batista, una auténtica bestia en la pista.




